NAT tiene diversas aplicaciones, siendo algunos escenarios posibles los siguientes:
Se quiere tener conectividad con Internet, pero no todos los equipos poseen direcciones IP
globales (permitidas). En este caso se configura un router NAT como enlace entre el
dominio privado (red local) y el dominio público (red pública: en este caso Internet). El
router NAT traduce las direcciones locales en direcciones globales antes de enviar los
paquetes al exterior.
Una empresa requiere conectividad IP entre oficinas remotas. Dichas oficinas remotas
posee redes IP internas que no cumplen con un plan de direccionamiento con lo que las
tablas de rutas para lograr conectividad entre ellas es grande o imposible. En este caso
sería suficiente con configurar NAT en los routers frontera de cada oficina, realizar así la
transformación entre las redes internas de las oficinas a redes globales, que ahora sí
cumplen con el plan de direccionamiento.
Se necesitan cambiar la direcciones internas de muchos equipos. En lugar de realizar dicho
cambio que sería muy costoso en tiempo se podría realizar NAT.
Una ventaja muy importante del NAT es que para cambiar la dirección de muchos equipos locales solo requiere realizar cambios en los routers NAT. Las desventajas del NAT aparecen cuando existen
muchos equipos que requieren NAT simultáneamente o cuando las aplicaciones de red intercambian
referencias a direcciones IP origen o destino: dichas aplicaciones no funcionan si su información viaja a través de un router NAT de forma transparente, en este caso la única solución es que el router NAT analice los paquetes de datos de dicha aplicación, averiguando y cambiando las referencias a
direcciones IP locales.
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